No se van las sombras en su impaciencia
ni en el avance nocturno
de los pliegues de la memoria
en su consumo disuelta.
Y ella en común siente con la distancia
que el tiempo es piedra dentro de cada cabeza.
Piedra redundante, piedra.
Pero he visto alguna vez un mundo vacío de tiempo y memoria.
Con esa una mirada extraña a los ojos
he visto tantas horas grises en los huecos relojes
que estuve convencido de la disolución del Tiempo.