Sed crueles y hermosos, dijo uno supuestamente malévolo.
No sufriría suficiente maldad en el castillo de su mente.
E hizo un tratado para regular las calles.
El amor no le habló nunca.
Ni tuvo hermosos hermanos.
Ni leyó la Biblia donde todo es belleza.
Ama a tu próximo primero;
y después al segundo
y más tarde al tercero.
Uno a uno
que es como más le conviene.
Dale la mano
vierte sobre su corazón la utopía.
Hazle el bien sin reparos.
Que la bondad sea una cuerda.