lunes, 27 de abril de 2015

Es bueno el amor que nace


Es bueno el amor que nace. (...) El tiempo ardía. Y tú crees que besándome el espacio arde. Te crees, pájaro; y soy humo. Te crees labios; y yo soy silencio. El silencio es una lágrima, un berreo sin sentido. (...) Y en tus arrebatos desaparezco. Poseo la lejanía y tengo miedo. Tengo miedo de besarte y quedarme. Tengo miedo de besar tu espacio y alcanzar el sueño del pájaro ciego; y besar tu espacio. (...) Otra vez te amo a la sombra del río. Llama el reloj del llanto. Otra vez tu mano surtida. Otra vez tus ojos invisibles, herméticos como la noche. Otra vez de la soledad este canto. Y tu frente; y descubro que pasas llorando. Se me lían los ojos con esta oscuridad tremenda. Y pasas por mi boca abierta al tiempo. Eres la unidad que mide la sombra; las mías, las de mi vientre. Eres el enorme árbol de las mariposas. Y en nuestra última ceremonia fuiste fuego.