sábado, 28 de febrero de 2015

Tus ojos cabalgan sobre los prodigios de esta muerte


La alquimia. ¿Qué es eso, la alquimia? Tus labios de espera, tus manos de sombra, tu vientre infinito, tu sexo cómplice. Cómplice también tengo tu alma, y tu piel, y tu nuca suelta. Cómplices los hilos sueltos de tu lengua, el laberinto de tu boca. Y voy por tu cuello abandonado como un peregrino loco. Me miras entre beso y beso, entre orgasmo y reposo. Corre un aire por tus muslos que hace columpio, hace rivera fresca de tu cueva, silbido húmedo, leche fresca. Tus ojos cabalgan sobre los prodigios de esta muerte; me empujas a engañarla; en tu puerta me encuentro como el primer día infinito; me abrazas, te beso; y en la alquimia de tu mirada me pierdo.

.                                                                      ****